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La primera subida de tipos de interés de la FED atemoriza a los mercados

“La ansiedad es un mecanismo de defensa natural del organismo frente a estímulos externos que son percibidos por el individuo como amenazantes o peligrosos”.

Los movimientos de los mercados, en este comienzo de año, podrían definirse como un ataque de ansiedad ante las inminentes subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. Los vientos de cambio que venimos anticipando desde mayo, se convierten en tempestades y soplan a favor de endurecer la política monetaria, con las primeras subidas anunciadas por la FED en el mes de marzo.

La reacción de los mercados ha tenido mucho que ver con esta situación, con movimientos de subidas de yields de los bonos (caídas en precio), fortalecimiento del dólar, y fuertes caídas en sectores más growth: pequeñas empresas, tecnología, momentum, etc. El índice Nasdaq composite llegó a caer un 16% a mediados de mes, las pequeñas compañías del Russell 2000 americano caían cerca de un 14%, el índice de Goldman Sachs de compañías tecnológicas sin beneficios llegó a caer un 29% y desde máximos la caída acumulada es superior al 50%. Un gran correctivo desde máximos para algunas compañías que, eso sí, acumulan altas rentabilidades en los últimos años.

Muchas de esas caídas se matizaron durante los últimos días del mes, y aunque fuertes, los movimientos tuvieron algo de pausa. El índice S&P 500 cerró el mes con una caída del 5,26%. Y lo que la diversificación quitó durante 2021, la diversificación pone este año, los índices europeos lo hacen mejor, con menores caídas, lo mismo ocurre con las bolsas emergentes o asiáticas.

El sesgo value triunfa en este comienzo de año, se salva de la quema de los mercados, y cierra enero con mejor cara que el resto de factores. El subsector de bancos americano termina en positivo, a pesar de las caídas de algunos bancos tras la publicación de resultados, como fue el caso de JP Morgan, que perdió un 10% en dos días. Y el líder indiscutible en el comienzo del año es el sector de energía, que en el caso del índice americano sube un 18,97%, de la mano del alza del petróleo que cotiza cerca de 90 dólares/barril.

En nada ayuda a tranquilizar los mercados la amenaza de invasión rusa de Ucrania, lo que favorece que los costes energéticos sigan altos y meten presión a los precios europeos. Si nos basamos en expectativas racionales, lo que pensamos es que todo el ruido se produce para presionar a una Europa sin política energética definida y dependiente de los demás. No se puede descartar un peor escenario, pero no se puede gestionar pendientes de una decisión irracional. Debería prevalecer la cordura.

Mientras tanto, los datos macroeconómicos siguen mostrando una economía que crece por encima de tendencia, pero con un ritmo menor, y afectados de alguna manera por los incrementos de casos de Ómicron. Tendremos que esperar a la primavera, para tener datos limpios que nos digan cual es el verdadero ritmo de crucero de las economías sin Covid-19, tanto en crecimiento como en inflación.

Y para reducir la ansiedad, nada mejor que aferrarnos al pasado, a los datos históricos, que nos muestran que desde el año 1958 las subidas de tipos no frenan las subidas bursátiles, que los picos de mercado se alcanzan de media unos 3 años pasada la primera subida y que, de media, las bolsas aún repuntan un 67%. Es cierto que cada ciclo económico es diferente, que la Fed parece muy presionada por las circunstancias, y que las valoraciones bursátiles eran mucho más elevadas, pero mientras continúe el fuerte crecimiento económico, EEUU esté próximo al pleno empleo y las compañías sigan mejorando en beneficios, las subidas de tipos no deberían descarrilar este tren.

 

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