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¿Cuál será la respuesta de los bancos centrales a esta crisis?

«La noche es más oscura justo antes del amanecer»

En el anterior mensual hablábamos de la ansiedad de los mercados ante las inminentes subidas de tipos y de cómo pensábamos que la amenaza de invasión de Ucrania era una decisión irracional y que, por tanto, ésta no llegaría a producirse. ¡Cuán equivocados estábamos!

Escribíamos que debía prevalecer la cordura y, de nuevo, erramos en confiar las cartas a un loco. Desde entonces, los mercados han ido pasando, en algunos casos, de la negación a la desesperación,
acompañando el inexorable ataque ruso y asimilando las cada día mayores sanciones impuestas por parte de la sociedad occidental, que ha optado por no repetir los errores cometidos en Crimea… al menos de momento.

El peor escenario, el de intervención militar con la OTAN, parece evitarse y la duda principal es la de la duración del conflicto. Cuanto más tiempo se encone, más duraderos podrán ser los efectos de las sanciones, de la subida del gas y el petróleo y otras materias primas y más posibilidades de que se produzca una crisis económica permanente. La incertidumbre sobre el crecimiento europeo es ahora muy importante.

Y esta incertidumbre hace mella en las bolsas europeas, mientras que las americanas se mantienen por el momento al margen. Los más castigados en estos días han sido los bancos, tanto en su faceta bursátil como en el del crédito, donde se han visto las mayores ampliaciones, afectados por varios frentes. Uno, el de las posibles pérdidas por negocios fallidos en la zona; dos, el del miedo a una recesión; y tres, la posibilidad de que se retrasen las subidas de tipos que prácticamente se daban por hecho ocurrirían ya durante este año.

¿Cuál será la respuesta de los bancos centrales a esta crisis?

Una crisis que va a provocar que la inflación siga creciendo durante los próximos meses, de la mano de un precio del petróleo que ha llegado a superar los 130$/barril. Los economistas siguen pensando que, tras este pico, la inflación cederá, pero si antes creían que ocurría en primavera, ahora creen que ocurrirá hacia la segunda mitad de año. Lo temporal, se convierte en permanente y corremos el riesgo de verla fuera de control.

El banco central europeo dará más indicaciones en unas semanas, en una reunión en la que, además de actualizar sus expectativas de inflación, revisarán a la baja el crecimiento europeo por motivo del conflicto bélico. Una caída del crecimiento que se cifra entre -0,50% y -1%, en un momento en el que la economía europea viajaba a una buena velocidad de crucero, la afectación de ómicron había caído, se recuperaba la movilidad, el desempleo estaba en mínimos y las estimaciones de beneficios empresariales crecían a un ritmo mayor que los americanos. Una economía americana que también se recupera de Ómicron, donde el empleo sigue creciendo y los principales indicadores ISM, PMI, ventas retail, siguen apuntando a un buen comportamiento económico del mes de febrero. La fed, por tanto, subirá tipos en su reunión del 16 de marzo.

La palabra estanflación sobrevuela los mercados: caída de crecimiento económico y subida de la inflación. Esto provoca fuertes movimientos, subidas de precios de las materias primas, de los activos ligados a la inflación, aplanamiento de las curvas, incrementos de spreads de crédito, caídas de los sectores más cíclicos, y en general, volatilidad, incertidumbre y desconfianza, que son enemigos de la rentabilidad a corto plazo, pero sientan las bases para obtener mejores retornos futuros, para aquellos que puedan soportar los momentos de mayor pesimismo y que puedan pensar con optimismo en el futuro.

Como ocurre siempre en las crisis, como ya pasó durante la del Covid-19, la noche es mucho más oscura, justo antes del amanecer.

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