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Navegando la Volatilidad en Tiempos de Tensión y Cambio

“Air Pockets” Cambios de presión en la atmósfera, que provocan turbulencias en el tráfico aéreo.

 

Al tiempo de escribir esta carta, los mercados se enfrentan a un episodio de volatilidad, después de una subida imparable en los últimos cinco meses, que ha dejado rentabilidades del 25% en el S&P 500 y en el Eurostoxx 50. El causante de este bache, de esta turbulencia, es una posible escalada del conflicto bélico en oriente medio, con Irán e Israel como protagonistas.

Es un proceso muy inicial, pero comentábamos en el anterior mensual que, habiendo disfrutado de un rally tan fuerte, con muy baja volatilidad y elevadas valoraciones, nuestra estrategia en las últimas semanas había sido la de utilizar coberturas, reducir riesgo y esperar, lo que puede darnos ventaja si la tensión continúa en las próximas semanas.

Dejando a un lado este «air pocket» de los últimos días y centrándonos en el movimiento de bolsas y bonos del último mes, estos han estado moviéndose en función de las noticias macroeconómicas, y siguiendo el guion repetido últimamente de: “lo bueno es malo, y lo malo es bueno”. Es decir, para entendernos, datos positivos como el ISM manufacturero, que retorna a zona de expansión tras año y medio por debajo de niveles de 50 (zona contractiva), o niveles de encuestas PMI en China también algo mejores, hacen que el bono americano a 10 años vuelva a niveles cercanos al 4,40%. En el fondo, la idea que subyace es que si la economía va muy bien, la Fed podría no bajar tipos, o bajarlos menos de lo esperado.

Con unas bolsas cotizando a 21 veces beneficio, el margen para la decepción existe claramente y más cuando los datos de inflación en Estados Unidos no terminan de caer decididamente. Con unas expectativas de crecimiento del PIB cercanas al 2,50% en este trimestre, y con crecimientos salariales cercanos al 5% y pleno empleo, la inflación, aunque en la senda correcta, está siendo más pegajosa de lo esperado. Aún así, Powell sigue indicando que bajarán tipos este año, y se ve el mes de junio/julio como el momento del ajuste, pero el mercado ha dejado de esperar una senda muy fuerte de bajadas. La economía va bien, ya nadie espera una recesión, no hay necesidad de un fuerte estímulo monetario.

Estos mejores datos en manufacturas han llevado a un pequeño repunte de las materias primas, el petróleo sube a 90 $/barril y en algunos momentos la dinámica del mercado gira hacia el value, suben bancos (menores bajadas de tipos), sube energía, sube materiales. Mientras que las grandes tecnológicas se quedan algo más paradas en los últimos tiempos.

En nuestro país, merece la pena destacar el magnífico mes de marzo del Ibex 35, que sube un 10%, de la mano de fuertes alzas en los bancos, con algunos como BBVA subiendo un 20%, de los muy buenos resultados en Inditex, que sube casi un 15% y de la especulación estatal en Telefónica, en la que el gobierno reconoce tener ya un 3% y, desafiando la lógica financiera, sigue calentando el valor para la compra del 7% restante.

De cara a las próximas semanas, algo más huérfanos de datos macroeconómicos, el relevo en el liderazgo del mercado vendrá dado por los resultados empresariales, que comenzarán oficiosamente el viernes 12 de abril con los resultados de algunos de los grandes bancos americanos. Con una economía americana fuerte, deberíamos de ver resultados que den soportes a los mercados. Un punto a seguir, será el de los márgenes empresariales; veremos si las empresas pueden seguir subiendo su línea de ingresos al mismo ritmo que suben sus costes laborales unitarios, y de no ser así, si comenzaremos a ver incrementos de despidos en una economía que generó 303.000 puestos de trabajo en el último mes.