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Las plataformas digitales, oportunidades de creación de valor

Las plataformas digitales, cada vez más verticalizadas por categorías, se han convertido en un sector atractivo para la inversión. Las consecuencias que ha tenido sobre la economía y los modelos productivos la disrupción provocada por la pandemia de la COVID-19 han acelerado el crecimiento de los procesos de digitalización de las empresas en todos los sectores y, como novedad, han atraído hacia el comercio electrónico a segmentos de la población de alto poder adquisitivo, menos familiarizados con los entornos digitales que las nuevas generaciones.
El atractivo de las plataformas digitales se ha puesto de manifiesto en la conferencia on line organizada por Welzia Management, que ha contado con la participación de José del Barrio, socio fundador de Samaipata, una firma inversora “en soluciones tecnológicas que hagan el mundo un poco más humano”, y Carmen Alfonso Rico, socia y gestora de inversiones de la misma. Ambos fueron presentados por Carlos González Carreira, director general de Welzia. El presidente de la gestora, Jaime González Cantabrana, también participó en el desarrollo del encuentro virtual.
José del Barrio, fundador en su día de La Nevera Roja y anteriormente consultor en PwC, destaco que las plataformas digitales tienen la virtud de que ensanchan la categoría a una gran velocidad. Puso el ejemplo del sector de la comida a domicilio: hace diez años facturaba en España 40 millones de euros a través de internet, que en buena medida correspondían a una única marca, y crecía al mismo ritmo que la economía; hoy vende 1.000 millones, lo cual conlleva un crecimiento anual acumulado del 40%. Además, las plataformas no canibalizan a los operadores preexistentes, sino que extienden el mercado y lo aceleran. “Este fenómeno”, aseguró José del Barrio, “es extensible a casi todos los sectores de la economía”.
A su juicio, “la crisis va a tener un impacto largo y duradero en la forma de vivir y va a incentivar la innovación de una forma extraordinaria, porque no es un cambio brusco de dirección, sino una aceleración de tendencias preexistentes, que pondrán a nuestra generación en modo fast-forward”. José del Barrio citó siete tendencias o vectores:

1. El ‘ganchao’ de China, en referencia a la política china de apostar por el desarrollo industrial y tecnológico para adelantar a Estados Unidos, algo que está logrando ya en algunos aspectos.
2. El comercio electrónico. El confinamiento no sólo ha provocado un crecimiento de las ventas on line, sino que también ha acercado esta opción a colectivos hasta la fecha remisos a comprar a través de internet.
3. El futuro del trabajo. Se producirá un nuevo balance entre trabajo presencial y en remoto.
4. La salud, concebida como riqueza. Somos más conscientes del valor de la salud, que es un bien y, obviamente, una industria que saldrá beneficiada tras la pandemia.
5. La educación aprende tecnología. Hemos pasado de la clase presencial a la telemática en un abrir y cerrar de ojos. La educación tendrá que acostumbrase a esta nueva modalidad que permite la tecnología
6. Mi casa, mi castillo. El hogar ha acentuado su protagonismo como motor del consumo.
7. La generación Z marca el camino. Se incorpora a la fuerza laboral la primera generación nativa digital, cuyos comportamientos son muy parecidos a los que hemos tenido que adoptar todos durante esta crisis.

Carmen Alfonso profundizó en tres de estas tendencias: el comercio electrónico, la salud y el futuro del trabajo. Respecto al primero, recordó que la pandemia ha provocado una aceleración espectacular de las tasas de penetración del comercio on line. Puso como ejemplo al Reino Unido, donde se tardó 20 años en alcanzar una cuota del 20% y solo un mes en subir al 30%. “La migración del mundo off line al on line va a seguir. El ecommerce pasa a ser parte de la nueva normalidad”, aseguró. También apuntó que se registrarán grandes oportunidades en el desarrollo de infraestructuras que permitan el crecimiento del comercio electrónico.
“La crisis ha puesto de manifiesto que el sistema sanitario es nuestra mayor vulnerabilidad, porque, a diferencia de otras crisis, para evitar su colapso ha cerrado la economía”, dijo para situar esta segunda tendencia. “El proceso de tratamiento de los pacientes no ha cambiado mucho en los últimos 100 años (visita al médico si tengo síntomas), lo cual pone de manifiesto la necesidad de utilizar más la tecnología”, añadió. Carmen Alfonso apuntó a la necesidad de invertir en el binomio “tecnología-salud” con el cliente en el centro del proceso. Finalmente, señaló a dos grandes tendencias en el sector de la salud: la utilización más eficiente de los datos y la concepción de la sanidad como un servicio (modelos de suscripción).
Carmen Alfonso recordó que antes de la COVID-19 el 30 % de las personas podían trabajar en remoto, pero solo el 10% lo hacía. Con la pandemia se ha pasado a casi el 100 %. “Creemos que la oficina no va a desaparecer, pero se va a diluir la frontera entre lo digital y lo físico; el trabajo del futuro será más digital, remoto y autónomo”, concluyó. Esta visión abre oportunidades de inversión en torno a fenómenos como la digitalización de las oficinas, las plataformas para el trabajo en equipo y la ciberseguridad. También citó las implicaciones administrativas y culturales de trabajar en remoto, “porque cambia el espacio de trabajo, pero también las actitudes y los conocimientos que necesitamos”.
Los socios de Samaipata coincidieron en subrayar las oportunidades de inversión que derivan de la necesidad de reinventar comportamientos a través de la tecnología. Estas oportunidades son mayores cuando los inversores captan el valor de una startup antes de su salida a Bolsa, al contrario de lo que ha ocurrido en etapas anteriores.

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